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Boston, MA, United States
I'm an inquisitive Puerto Rican that enjoys the benefits of two cultures. I appreciate life's little pleasures and I'm happy with just the necessities to live. Those that know me well, know that I'm full of contradictions... Persistence is one of my best qualities.

Monday, October 22, 2007

Hiding your head in the sand ...

What do you do when you've made a mistake? Do you immediately apologize or you hide your head in the sand and wait for the problem to go away? Apparently this is the position some choose to take when facing difficult situations.

OK, so you sent an email that was meant to your 'compinche' and everyone saw it because you regrettably replied to all - Ouch! Ouch, because the person insulted was also included in the email.

You may think you were just voicing your opinion and leave it at that - but if it is a matter of opinion and everyone is entitled to it, why the silence? You should be embarrassed, but I wonder, are you really? What if you have not issued an apology because of arrogance? Arrogance is just as damaging as calling people names. Unfortunately for you, it's all in the open and we just can't look the other way.

I'm accused "sometimes" of being too nice, but I'm not afraid to point out when something is not quite right. Some may feel they are under a microscope because my high expectations. It may be because I care. I care about my community and how it's represented.

Recently, I was a third party recipient of an infamous email. I don't bother naming anyone here - the person responsible for the mess - his mess, will get a copy of this. Let this be an opportunity to air out this negative energy a rotten apple has created. It isn't like me to ignore a situation when someone insults a friend or degrades us in the public eye. Unlike the ostrich, we should direct our attention to the problem instead of hiding our head in the sand.

1 comment:

Anonymous said...

Narciso descubre su trasero

NOTA DEL EDITOR:

La historia de un pueblo resulta falsa e incompleta sin la presencia de uno de sus elementos esenciales. Pretender conocer la cultura puertorriqueña negando la verdadera aportación de uno de sus integrantes étnicos es querer mal conocerla. Desgraciadamente en Puerto Rico se ha hecho eso; se ha omaitido la contribución del negro o llana y simplemente se le ha alienado cabalmente de la puertorriqueñidad. Nuestra isla no ha sido la única víctima de esta conspiración. En casi todos los países en que ha existido esclavitud negra o el coloniaje, el amo o el colonizador se ha encargado siempre de escribir la historia a su manera. Es por eso que aún hoy, los negros de todo el orbe, somos víctimas del racismo y el prejuicio de las clases dominantes en las sociedades de diferentes países.

Este racismo y discriminación tienen variadas manifestaciones. En Puerto Rico a estos males hay que añadirle otro elemento: la hipocresía. Aquí se brega con tapujos y, en general, tanto el negro como el blanco quieren aparentar que esta desgracia es ajena a nuestra sociedad. ¡Basta ya de mentiras!

¡A fumigarse! ¡A desalojar la plaga del racismo! ¡A matar el insecto de la discriminación! ¡A aniquilar la sabandija de la hipocresía! ¡A fumigarse!

¡A fumigarse pronto! Hay que hacerlo porque estas plagas son el producto del pensamiento del hombre; de su imaginación. Y peor aún, están alojadas en las partes más vulnerables de su ser: su mente, su conciencia y su alma. A fumigarse, que estas sabandijas son muy dañinas. ¡A fumigarse pronto!

En esta isla se necesitan mentes saludables, conciencias claras y personas con alma. No permitan que estos males continúen corroyéndoles.

Narciso descubre su trasero sirve precisamente para eso, para fumigarse. Narciso descubre su trasero sirve para curar mentes, aclarar conciencias y rescatar almas. Esto es así, porque este es el estudio más completo que se ha hecho sobre el puertorriqueño negro dentnro de nuestra sociedad. Después de realizar una investigación exhaustiva sobre el puertorriqueño negro, Isabelo Zenón Cruz, analiza su trayectoria histórica, social y cultural y expone las razones por las cuales se ha enajenado a éste. Como certermente dijera el periodista Manuel Silva en la Revista Avance: “Narciso descubre su trasero es un libro no apto para racistas susceptibles……Narciso es la obra de un puertorriqueño negro consciente de su negritud y de lo que ésta representa dentro de una sociedad prejuiciada. Es el mensaje optimista de un hombre que ven en la juventud una esperanza. Narciso descubre su trasero es la voz de un puertorriqueño negro que invita a todo un pueblo a descubrir su rostro.”

Zenón, de una manera brillante, con una paciencia extraordinaria, va sobre todos los mitos y falacias que se han creado en torno al puertorriqueño negro. Mediante un razonamiento objetivo desbararta la maraña de interpretaciones prejuicidadas de nuestra realidad actual. Obtiene su fuente de abasto en la cultura puertorriqueña y en su experiencia como negro. Puesto en sus propias palabras el libro “es el producto de tres años de investigación y treinta y tres años de atropello.”

Editamos este libro conscientes de que esta primera edición causará gran revuelo en Puerto Rico. Habrá tema de que hablar por buen tiempo. Sabemos también que muchos reaccionarán violentamente; lo esperamos. Este libro cambia radicalmente la forma de concebir la historia del puertorriqueño negro. Denuncia certeramente los puntos de ceguera de los críticos, poetas y escritores que se han hecho de la vista larga o han escrito maliciosamente o no, para poner su granito de arena en la enajenación del negro. Y por último ubica. En nuestra isla hay muchos que no saben donde estána parados. Muchos creen saber donde están parados, pero para su desgracia están sumamente equivocados. Y la gran mayoría está mal parada. Narciso descubre su trasero los ubica con argumentos contundentes.

El libro está escrito con una sinceridad que resalta a todas luces. Zenón, con gran honestidad intelectual cumple con una necesidad histórica: dota a los puertorriqueños (blancos y negros) de un compendio de una parte de su historia y de su cultura. En Puerto Rico casi nadie se había atrevido a hablar o a denunciar esta anomalía de la manera valiente que este negro lo hace. Otros no quisieran ver el libro salir a la luz. Pero ya está aquí. Este es el libro que todos deben leer. Lo editamos con una esperanza: que les sirva de catarsis.

Como la conspiración es internacional y el negro está llevando la lucha en todos los grentes en el orbe, Narciso descubre su trasero resulta ser de una valiadez también internacional. Pretendemos, por lo tanto, en un futuro cercano editar este libro a esos niveles y trascendiendo el ámbito isleño contribuir así a la magnífica lucha por desalienar el negro. Narciso fue escrito para nuestra realidad puertorriqueña, pero estamos convencidos de que es aplicable a las Antillas, Brasil, Estados Unidos de Norteamérica, Colombia, Venezuela, Portugal, España, Francia, Madagascar, Angola, Africa del Sur; para nombrar unos cuantos países. Contamos con la historia que nos dará la razón.

Narciso descubre su trasero con un mensaje de esperanza…..les espera.

*NOTA DEL EDITOR: Un ejemplo claro de la vagancia achacada al negro es un merengue dominicano que estuvo muy de moda en Puerto Rico. Siendo la música popular un vehículo de expresión del pueblo, las canciones populares pegajosas, tienden a estereotipar los tipos más rápidamente. En el caso de este merengue, después de ocupar por muchos años un puesto sobresaliente en todos los salones de baile, emisoras radiales, velloneras de bares y colecciones de discos hogareños puertorriqueños, ha pasado a ser parte de nuestro folkore. Me refiero a “El Negrito del Batey”, que dice como sigue:

El Negrito del Batey

A mí me llaman el Negrito del Batey
Porque el trabajo para mí es un enemigo
El trabajar yo se lo dejo todo al buey
Porque el trabajo lo hizo Dios como castigo
A mí me gusta el Merengue Apambichao
Con una Negra retrechera y buena moza
A mí me gusta bailar de medio lao
Bailar bien apretao
Con una negra bien sabrosa
Coro:
Y dime si no es verdad
Merengue es mucho mejor
Porque eso de trabajar
A mí me causa dolor,
Etc. etc. etc.

Este merengue falta a la verdad y, sin embargo, gusta y pega. Lo cierto es que muchas fortunas de explotadores blancos se han amasado a base del sudor y la sangre de muchos Negritos que trabajan como un buey y no tienen otro sitio donde vivir que bateyes. Ese verso de que “el trabajo lo hizo Dios como castigo” es mucho mejor aplicable al hombre blanco explotador en dos sentidos: Porque ellos no trabajan por creerlo un castigo y porque se lo imponen como tal a los explotados negros para disfrutar ellos el producto del trabajo de estos. El verdadero enemigo del negro no es el trabajo, sino el doloroso explotador blanco.

Héctor Bermúdez, editor – Narciso Descubre su Trasero, - El Negro en la Cultura Puertorriqueña, Isabelo Zenón Cruz, 1975, p. 120.